¿Tu perro muerde todo?
Zapatos.
Muebles.
Cojines.
Cajas.
Patas de silla.
Y, si encuentra el momento correcto, probablemente también alguna cosa que juraste dejar “solo un segundo” al alcance.
Es fácil pensar:
“Está portándose mal.”
Pero muchas veces la historia es bastante diferente.
Morder es una conducta natural en los perros.
No aparece porque quieran dañarte la casa.
Aparece porque usar la boca forma parte de cómo exploran, juegan, descargan tensión y se relacionan con el entorno.
Así que la pregunta no debería ser:
“¿Cómo hago para que deje de morder?”
Sino:
¿cómo le enseño qué sí puede morder?
Morder no es un defecto de comportamiento
Los perros usan la boca muchísimo más que nosotros.
Para ellos, morder, sujetar, rasgar, arrastrar y explorar objetos forma parte de un repertorio normal de conducta.
En cachorros, además, la exploración oral suele ser todavía más evidente.
Durante ciertas etapas pueden buscar objetos constantemente porque están descubriendo el mundo y atravesando cambios dentales.
Pero morder no desaparece cuando crecen.
Los perros adultos también pueden disfrutar actividades de mordida porque les resultan entretenidas, estimulantes y, en algunos casos, relajantes.
Eso significa que intentar eliminar por completo la conducta suele ser poco realista.
La clave está en redirigirla.
Entonces, ¿por qué muerde mis cosas?
Puede haber varias razones.
Y muchas veces se combinan.
Está explorando
Especialmente en perros jóvenes.
Un objeto nuevo tiene olor.
Textura.
Peso.
Movimiento.
Y la boca es una de sus herramientas para investigarlo.
Está aburrido
Un perro con pocas oportunidades de hacer cosas interesantes puede empezar a inventar sus propias actividades.
Y, lamentablemente, el diseño interior de la casa suele convertirse en una de ellas.
Morder un cojín puede ser muchísimo más entretenido que quedarse sin nada que hacer.
Necesita descargar energía o tensión
Algunas conductas repetitivas de mordida pueden aparecer en momentos de excitación, frustración o estrés.
Eso no significa que morder siempre sea una conducta de ansiedad.
Pero sí puede funcionar como una actividad que ayuda a canalizar ciertos estados emocionales.
Aprendió que funciona
Imagina esto.
Tu perro toma un zapato.
Tú corres detrás.
Le hablas.
Intentas quitárselo.
Empieza una persecución.
Para ti es una emergencia.
Para él podría haberse convertido accidentalmente en el mejor juego del día.
Los perros aprenden de las consecuencias de sus acciones.
Y nuestra reacción también puede formar parte de ese aprendizaje.
La solución no es tener una casa donde nunca pueda morder
Intentar controlar cada objeto durante las veinticuatro horas del día puede ser agotador.
Y tampoco responde a la necesidad que existe detrás.
Una estrategia mucho más útil combina dos cosas:
manejo del entorno + alternativas apropiadas.
Primero, reducimos el acceso a objetos que no queremos que muerda.
Después, le ofrecemos opciones que sí puede utilizar.
Eso puede incluir juguetes de diferentes texturas, actividades de enriquecimiento y objetos diseñados específicamente para interacción y mordida.
Porque decir únicamente “no” deja una pregunta sin responder:
“Entonces, ¿qué hago?”
Los juguetes de mordida cumplen una función importante
Un buen juguete no es solamente algo bonito tirado en la sala.
Puede proporcionar una actividad.
Permitir explorar texturas.
Generar interacción.
Crear oportunidades de juego contigo.
Y ofrecer una alternativa más adecuada que una pata de mesa.
Además, tener diferentes tipos de juguetes puede evitar que todos cumplan exactamente la misma función.
Algunos son para perseguir.
Otros para buscar.
Otros para resolver.
Otros para jugar contigo.
Y otros permiten sujetar, halar y morder.
La variedad también forma parte del enriquecimiento.
Pero no todos los juguetes funcionan para todos los perros
Aquí aparece algo fundamental.
Un juguete adecuado depende del perro.
Su tamaño.
La fuerza de su mordida.
Su estilo de juego.
Su edad.
Y la manera en que utiliza los objetos.
Hay perros que sostienen suavemente un juguete durante meses.
Otros parecen recibir cada juguete con una misión:
desmontarlo pieza por pieza antes del almuerzo.
Por eso cualquier juguete debe elegirse en un tamaño adecuado y revisarse regularmente.
Si empieza a romperse, soltar piezas o deteriorarse de una manera que pueda representar un riesgo, es momento de retirarlo.
Y en perros que destruyen objetos con facilidad, la supervisión durante el juego es especialmente importante.
Resistente no significa indestructible.
¿Qué pasa con los juegos de halar?
Los juegos de halar pueden ser una excelente forma de interacción entre perros y personas cuando se realizan adecuadamente.
Permiten movimiento.
Uso de la boca.
Interacción social.
Y pueden convertirse en una actividad compartida muy entretenida.
No existe una razón general para pensar que jugar a halar vuelve automáticamente a un perro agresivo.
Lo importante es establecer un juego seguro.
Utilizar un objeto apropiado.
Evitar movimientos bruscos o incómodos.
Adaptar la intensidad al tamaño y condición del perro.
Y enseñarle que el juego empieza y termina.
También puedes trabajar señales como “suelta” dentro de este contexto.
Así el juguete deja de ser simplemente un objeto.
Se convierte en una herramienta de comunicación entre ustedes.
Enseñar qué sí puede morder
Cuando encuentres a tu perro utilizando un objeto inadecuado, intenta evitar convertir la situación en una persecución.
Retira o intercambia el objeto de manera tranquila cuando sea posible.
Después, ofrece una alternativa adecuada.
Y cuando elija esa alternativa, puedes reforzar esa decisión con atención, juego o continuidad de la actividad.
Con el tiempo empieza a aparecer una diferencia bastante útil:
esto no.
Esto sí.
El aprendizaje suele ser mucho más claro cuando no solamente corregimos una conducta, sino que enseñamos qué esperamos en su lugar.
Rotar juguetes puede hacerlos más interesantes
Si veinte juguetes permanecen siempre disponibles en el mismo lugar, pueden terminar convirtiéndose en parte del mobiliario.
Una estrategia sencilla es dejar algunos disponibles y guardar otros.
Después puedes intercambiarlos periódicamente.
El juguete que desapareció durante varios días puede recuperar parte de su novedad cuando vuelve.
No necesitas una cantidad infinita de cosas.
A veces necesitamos utilizar mejor las que ya tenemos.
¿Y si destruye absolutamente todo?
Aquí vale la pena mirar el panorama completo.
Pregúntate:
¿Tiene suficientes oportunidades de actividad física?
¿Puede olfatear y explorar durante sus paseos?
¿Tiene actividades mentales?
¿Pasa demasiadas horas sin nada que hacer?
¿El comportamiento aparece principalmente cuando queda solo?
¿Ha aumentado repentinamente?
¿Está mordiendo objetos o intentando ingerir materiales que no son alimento?
La destrucción ocasional por juego o exploración no es lo mismo que una conducta intensa, repentina o asociada con angustia.
Si tu perro destruye compulsivamente, intenta ingerir objetos, se lastima o presenta señales importantes de estrés cuando está solo, vale la pena buscar orientación veterinaria o de un profesional cualificado en comportamiento.
Porque no todo se soluciona simplemente comprando un juguete más grande.
Un juguete también puede fortalecer el vínculo
Hasta aquí hemos hablado mucho de evitar que desaparezca el sofá.
Pero hay una parte todavía más bonita.
Los juguetes también pueden generar momentos compartidos.
Un juego de halar.
Una invitación a interactuar.
Cinco minutos en los que ambos están prestando atención a la misma actividad.
Ese tipo de experiencias también forman parte del vínculo.
Y quizás ahí está una de las diferencias entre simplemente darle un objeto y jugar con él.
Un juguete puede entretener.
Pero cuando tú entras en la actividad, también puede convertirse en una experiencia social.
Por eso creamos WuffToys
Los WuffToys de Nala’s Spot nacen precisamente de esa idea.
No queremos pedirles a los perros que dejen de usar comportamientos que forman parte de ser perros.
Queremos ofrecerles mejores lugares donde expresarlos.
Nuestros juguetes están hechos a mano en trapillo y pensados para actividades de interacción, mordida y juego compartido.
No son una promesa de que tu perro jamás volverá a mirar un zapato con intenciones sospechosas.
Ojalá fuera tan fácil.
Son una herramienta más dentro de una rutina que incluya juego, movimiento, exploración, descanso y enriquecimiento.
Porque muchas veces la solución no es decir:
“Deja de hacer eso.”
Es entender:
“Necesitas hacer eso. Vamos a encontrar una mejor manera.”
Lo que vale la pena recordar
Morder es una conducta natural.
No significa automáticamente que tu perro sea desobediente o tenga un problema de comportamiento.
Puede formar parte de la exploración, el juego, la estimulación y, dependiendo del contexto, de maneras de canalizar excitación o tensión.
La clave está en proporcionar alternativas apropiadas, manejar el entorno y observar qué está intentando comunicarte la conducta.
Y si hay una idea que queremos dejarte es esta:
no queremos perros que dejen de comportarse como perros.
Queremos aprender a crear espacios donde puedan hacerlo de manera segura.
En Nala’s Spot creemos que cuidar también significa permitirles jugar, explorar, morder, olfatear y expresarse.
Porque entender sus necesidades cambia completamente la pregunta.
Dejamos de pensar:
“¿Cómo hago para que no haga esto?”
Y empezamos a preguntar:
“¿Cómo puedo ayudarlo a hacerlo mejor?”